sábado, 11 de junio de 2011

A VECES LAS COSAS NO SON LO QUE PARECEN



A veces, las cosas no son lo que parecen. 

Relato corto.



Una muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de una gran aeropuerto. Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo. También compro un paquete de galletas. Se sentó en un asiento en la sala VIP del aeropuerto para poder descansar y leer en paz. Al lado del asiento ,donde estaba la bolsa de galletas, se sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomo la primera galleta, el hombre también tomó una. Ella, se sintió indignada, pero no dijo nada. Sólo pensó: “pero, que descarado, si yo estuviese más dispuesta le daría un golpe en el ojo para que nunca más se le olvide”.
Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una galleta, pensó: “ah… ¿qué será lo que este abusón va a hacer ahora?”. Entonces el hombre dividió la última galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella. ¡¡Ah…!!, ¡aquello era demasiado! y se puso a bufar de la rabia.
Cerró su libro, cogió sus cosas y se dirigió al sitio de embarque. Cuando se sentó confortablemente en su asiento, ya en el interior del avión, miro dentro de la bolsa y para su sorpresa su paquete de galletas estaba allí… todavía intacto, ¡¡ cerrado!!.
Sólo entonces percibió lo equivocada que estaba, ¡ había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolsa!. Sintió mucha vergüenza. El hombre había compartido sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras ella se iba enfadando cada vez más, pensando que estaba compartiendo las de ella con él.
Lo peor es que ya no había tiempo para explicaciones… ni para pedir disculpas.

No hay comentarios :

Publicar un comentario